¿Cuánto tiempo de pantalla debería tener un niño? Recomendaciones por edad
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un niño de 2 años no debería pasar más de 1 hora al día frente a una pantalla [1]. Para uno de 1 año, no recomienda ningún tiempo de pantalla. ¿Y cuántas horas para uno de 8 años? Lo sorprendente es que una de las mayores organizaciones de salud infantil del mundo no da ningún número, y lo hace a propósito [3].
En esta guía veremos cuánto tiempo de pantalla se recomienda a cada edad y cuánto tiempo pasan de verdad los niños frente a las pantallas. También veremos por qué no hay un único número para la edad escolar. Al final encontrarás un plan que puedes empezar a usar esta misma noche.
¿Cuánto tiempo pasan de verdad los niños frente a las pantallas?
Antes de llegar a las recomendaciones, veamos qué pasa hoy en día, porque la distancia es grande.
En un estudio canadiense que siguió a 2441 niños desde los 2 hasta los 5 años, los de 2 años pasaban en promedio 17 horas a la semana frente a pantallas [4]. Eso son unas 2,4 horas al día, más del doble del límite recomendado. A los 3 años, la cifra subía a 25 horas semanales, unas 3,6 horas al día.
Las cifras siguen subiendo con la edad. En Estados Unidos, los niños de 8 a 12 años pasan en promedio 5 horas y 33 minutos al día frente a pantallas, y los adolescentes, 8 horas y 39 minutos [5]. Esas cifras solo cuentan el entretenimiento. No incluyen las tareas escolares ni las clases en línea.
Así que, para la mayoría de las familias, la pregunta ya no es "¿pantallas sí o no?", sino "¿cuánto y cuándo?". Las respuestas más claras son las que se dan para los más pequeños. ¿Por qué las reglas son tan estrictas con ellos?
¿Por qué no se recomiendan las pantallas antes de los 2 años?
Un niño de 1 año ve una pelota roja en una pantalla. Cuando le das una pelota roja de verdad, es sorprendente lo mucho que le cuesta entender que es la misma cosa. Los investigadores lo llaman "déficit de video": los niños pequeños aprenden mucho menos de una pantalla plana que de una persona real que tienen delante [2].
Según la Academia Americana de Pediatría (AAP), los niños pequeños pueden aprender palabras nuevas con videos educativos. Pero solo si su madre o su padre los ve con ellos y después les vuelve a enseñar esas palabras [2]. Así que el mensaje no es "las pantallas son malas". Es "a esta edad, se aprende con una persona".
El estudio canadiense va un paso más allá. Los niños con más tiempo de pantalla a los 2 años obtuvieron puntuaciones más bajas en una prueba de evaluación del desarrollo a los 3 años. Y el tiempo de pantalla a los 3 mostró la misma relación con las puntuaciones a los 5 [4]. No se encontró lo contrario: los niños con puntuaciones más bajas no pasaron después más tiempo frente a las pantallas.
El efecto fue pequeño, y se trató de un estudio observacional (los investigadores observan a las familias, sin cambiar nada), así que no demuestra que las pantallas sean la causa. Pero sugiere que el orden va del tiempo de pantalla al desarrollo.
¿Cuentan las videollamadas? Según la AAP, no. Son una excepción incluso para los más pequeños [2], porque al otro lado hay una persona real, como un abuelo o una abuela, que le responde al niño.
Con números tan claros para los pequeños, llama la atención que el número desaparezca por completo en la edad escolar. Hay una buena razón para ello.
¿Por qué no hay un único número para la edad escolar?
Para los niños de 6 años en adelante, la AAP no dice "tantas horas al día" [3]. En su lugar, pide tres cosas: límites que se mantengan constantes, pantallas que no ocupen el lugar del sueño, la actividad física y otros hábitos saludables, y momentos y lugares sin pantallas en familia.
Un estudio de dos investigadores de Oxford muestra por qué tiene sentido. Analizaron datos de más de 350 000 adolescentes de Estados Unidos y el Reino Unido. El uso de tecnología digital explicaba como mucho el 0,4% de las diferencias en el bienestar de los jóvenes [6].
Como comparación, comer papas (patatas) con regularidad mostraba casi la misma relación negativa, y usar gafas o lentes, una mayor. Dormir lo suficiente y desayunar estaban mucho más ligados al bienestar.
Eso no significa que las pantallas no tengan ningún efecto. La relación es pequeña, pero no es cero. La verdadera lección es que, en la edad escolar, el problema no suelen ser las horas en sí, sino lo que esas horas reemplazan.
Un videojuego que se alarga pasada la medianoche le roba horas al sueño. Una tarde entera viendo videos uno tras otro le quita tiempo al movimiento.
¿Cómo se resuelve esto en casa? Empieza por lo que es fijo y mira cuánto tiempo queda.
Cómo poner un límite de tiempo de pantalla en casa: plan en 5 pasos
- Empieza por lo innegociable. Los niños de 6 a 12 años necesitan dormir de 9 a 12 horas cada noche [7]. La OMS recomienda un promedio de 60 minutos de actividad física al día entre los 5 y los 17 años [8]. La escuela, las tareas escolares y las comidas también van en esta lista. El tiempo de pantalla sale de lo que queda.
- Fija una cantidad diaria con el tiempo que queda. Los días de escuela y el fin de semana pueden ser distintos. Lo importante es que el límite no se vuelva a negociar cada día y que tu hijo lo conozca de antemano.
- Elige momentos y lugares sin pantallas. La AAP sugiere al menos dos: la mesa a la hora de cenar y la hora antes de dormir. Por la noche, los dispositivos se quedan fuera del dormitorio [2, 3]. Explicamos por qué esto importa tanto para el sueño en nuestra guía sobre pantallas y sueño.
- Escribe las reglas en familia. La herramienta gratuita Family Media Plan de la AAP (un plan familiar para el uso de pantallas) se creó justo para esto [9]. Cuando las reglas están por escrito, no hace falta volver a explicarlas cada noche.
- Fíjate en el contenido y en tu propio uso. Con los niños pequeños, el consejo es elegir contenidos de calidad y verlos juntos [2]. A cualquier edad, la AAP anima a los padres a dar ejemplo con un uso saludable de las pantallas [3].
El paso 2 plantea una pregunta más: ¿el tiempo de pantalla se da o se gana?
¿Deberían los niños ganarse el tiempo de pantalla con tareas de la casa?
Muchas familias prefieren que los niños se ganen el tiempo de pantalla en lugar de simplemente recibirlo: con las tareas escolares, ordenando su cuarto, ayudando a preparar la cena. La idea tiene dos caras, y la investigación aporta luz sobre ambas.
La primera cara son las propias tareas. Un estudio de Estados Unidos siguió a 9971 niños desde el último año de preescolar hasta tercero de primaria [10]. Los que en preescolar hacían tareas de la casa con más frecuencia se veían a sí mismos, en tercero, como más capaces en lo social, en lo académico y en satisfacción con la vida. Esa relación se mantenía sin importar los ingresos de la familia ni los estudios de los padres, y los niños que hacían tareas también tenían mejores resultados en matemáticas.
Un segundo estudio, en Australia, encuestó a los padres de 207 niños de 5 a 13 años [11]. Las tareas de cuidado personal y las que se hacen para toda la familia se relacionaban con una mejor memoria de trabajo (retener información en la mente y usarla) y un mejor control inhibitorio (frenar un impulso). Los dos son estudios observacionales: muestran que las tareas y estas habilidades van juntas, no que las tareas las causen.
La segunda cara es usar las pantallas como premio. En un pequeño experimento canadiense, 30 niños de 8 a 12 años con sobrepeso ganaban tiempo de televisión moviéndose [12]. Una cantidad fija de actividad, medida con un podómetro (un contador de pasos), equivalía a 1 hora de televisión.
Al cabo de 8 semanas, su tiempo diario de televisión había bajado casi 2 horas y su actividad había aumentado un 65% [12]. En el otro grupo, que podía ver la televisión libremente, ese tiempo apenas cambió. El ensayo fue pequeño, y lo que se pedía era actividad física, no tareas de la casa.
Otra investigación invita a la prudencia. Un estudio canadiense analizó a 62 niños de año y medio a 5 años. Las madres que usaban las pantallas para controlar el comportamiento de sus hijos tenían hijos con más tiempo de pantalla entre semana [13]. Entre los padres varones, la misma relación apareció los fines de semana.
Dar tiempo de pantalla como premio y quitarlo como castigo son ejemplos de esto. También es un estudio pequeño y observacional, así que no puede demostrar causa y efecto.
Entonces, ¿cómo encajan las dos cosas? Ningún estudio lo ha comprobado directamente todavía.
Pero hay una diferencia que salta a la vista. En el experimento, la regla se fijó de antemano y funcionaba igual todos los días; el otro estudio midió las pantallas usadas como herramienta para controlar el comportamiento. Juntos, los resultados apuntan a un sistema como este:
- Mantén fijo el tiempo base diario. No lo quites como castigo ni lo cambies en un mal día.
- Escribe de antemano las tareas y lo que vale cada una. Cuántos minutos da cada tarea queda en la lista; nada de regatear en el momento.
- Pon un tope al tiempo que se puede ganar. Así las tareas no se convierten en una forma de alargar el tiempo de pantalla sin límite.
- No pongas premios a lo que tu hijo ya disfruta haciendo. Una revisión de 128 experimentos encontró que los premios materiales esperados pueden reducir las ganas de hacer una actividad por sí misma [14]. Este efecto tendía a ser más fuerte en niños que en estudiantes universitarios. En la misma revisión, los elogios y los comentarios positivos aumentaban esas ganas. Reconocer el esfuerzo y decírselo importa tanto como los minutos ganados.
Preguntas que suelen hacer los padres
¿Cuenta el tiempo de pantalla para las tareas escolares?
Las cifras de los estudios suelen medir solo el entretenimiento y dejan fuera las tareas escolares [5]. Llevar aparte el tiempo de estudio también simplifica las cosas en casa. Pero la hora sin pantallas antes de dormir vale también para las tareas: a la luz de una pantalla le da igual para qué se use.
¿Es perjudicial pasarse del límite?
No se conoce un punto de corte claro. El estudio canadiense no pudo identificar un número de horas a partir del cual empiece el daño [4]. Para los niños pequeños, las recomendaciones son límites prudentes basados en "cuanto menos, mejor" [1]. Así que lo que importa no es un día concreto, sino el hábito de todos los días: ¿las pantallas están ocupando el lugar del sueño, el movimiento y el juego [3]?
¿El fin de semana puede haber más tiempo?
Las recomendaciones no dan un número aparte para el fin de semana. En la edad escolar, la prueba es la misma: ¿siguen en su sitio el sueño, la actividad y el tiempo en familia [3]? Puedes fijar límites distintos para los días de escuela y el fin de semana, siempre que todos los conozcan de antemano.
Lo esencial
Para los niños pequeños, los números son claros: casi nada de pantallas antes de los 2 años, y no más de 1 hora al día de los 2 a los 5. En la edad escolar, la pregunta de fondo no son las horas, sino lo que las pantallas reemplazan. Cuando el sueño, la actividad y el tiempo en familia están protegidos, mantener el mismo límite cada día facilita todo lo demás. Si quieres que tus hijos ganen tiempo con tareas, mantén fijo el tiempo base y define los premios de antemano.
La siguiente pregunta es la que más preocupa a muchos padres: si mi hijo no puede soltar la pantalla, ¿es adicción? La respuesta puede sorprenderte. Vemos qué dice la ciencia en nuestra guía sobre la adicción a las pantallas.
Fuentes
- World Health Organization (2019). Guidelines on physical activity, sedentary behaviour and sleep for children under 5 years of age. who.int
- AAP Council on Communications and Media (2016). Media and Young Minds. Pediatrics, 138(5), e20162591. doi:10.1542/peds.2016-2591
- AAP Council on Communications and Media (2016). Media Use in School-Aged Children and Adolescents. Pediatrics, 138(5), e20162592. doi:10.1542/peds.2016-2592
- Madigan S. et al. (2019). Association Between Screen Time and Children's Performance on a Developmental Screening Test. JAMA Pediatrics, 173(3), 244–250. doi:10.1001/jamapediatrics.2018.5056
- Common Sense Media (2022). The Common Sense Census: Media Use by Tweens and Teens, 2021. commonsensemedia.org
- Orben A., Przybylski A. K. (2019). The association between adolescent well-being and digital technology use. Nature Human Behaviour, 3, 173–182. doi:10.1038/s41562-018-0506-1
- Paruthi S. et al. (2016). Recommended Amount of Sleep for Pediatric Populations. Journal of Clinical Sleep Medicine, 12(6), 785–786. PMC4877308
- World Health Organization (2020). WHO guidelines on physical activity and sedentary behaviour. who.int
- AAP. Family Media Plan. healthychildren.org
- White E. M., DeBoer M. D., Scharf R. J. (2019). Associations Between Household Chores and Childhood Self-Competency. Journal of Developmental & Behavioral Pediatrics, 40(3), 176–182. PubMed
- Tepper D. L., Howell T. J., Bennett P. C. (2022). Executive functions and household chores: Does engagement in chores predict children's cognition? Australian Occupational Therapy Journal, 69(5), 585–598. PMC9796572
- Goldfield G. S. et al. (2006). Effects of open-loop feedback on physical activity and television viewing in overweight and obese children: a randomized, controlled trial. Pediatrics, 118(1), e157–e166. PubMed
- Tang L., Darlington G., Ma D. W. L., Haines J. (2018). Mothers' and fathers' media parenting practices associated with young children's screen-time: a cross-sectional study. BMC Obesity, 5, 37. PMC6276169
- Deci E. L., Koestner R., Ryan R. M. (1999). A meta-analytic review of experiments examining the effects of extrinsic rewards on intrinsic motivation. Psychological Bulletin, 125(6), 627–668. PubMed
Este artículo ofrece información general y no sustituye el consejo médico. Si te preocupa la salud de tu hijo o hija, consulta con su pediatra. Escrito por Artovia Labs, creadores de Minu, a partir de las fuentes publicadas que se citan arriba.